Casa Lleó-Morera
- Dirección: Casa Lleó-Morera
Passeig de Gràcia, 35 - Cómo llegar: Líneas de autobús: 7, 16, 17, 22, 24, 28
Metro: Passeig de Gràcia (L2, L3 y L4) - Teléfonos(s): +34 93 488 01 39
- Puntos de interés cercanos: Casa Amatller, Casa Batlló, Casa Milà (La Pedrera)
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La Casa Lleó-Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner, es uno de los mejores exponentes del Modernismo catalán y el primer edificio que encontramos en la llamada manzana de la discordia subiendo por el Passeig de Gràcia. El curioso nombre del edificio no responde al nombre de sus propietarios (como solía pasar en las casas construidas en Barcelona por aquel entonces). "Lleons" (leones) y "Moreres" (Morera) tiene su origen en los símbolos decorativos inspirados en los escudos medievales que Doménech i Montaner quiso reflejar con su obra.
Toda la ornamentación del edificio, tanto en la fachada como en el interior, expresa la sensibilidad de aquel entonces y recuerda, muchas veces, la atmósfera wagneriana. Hay que tener en cuenta que, en 1902, cuando empieza a construirse la casa, Richard Wagner era el músico de moda entre los burgueses catalanes, los mismos que apuestan por el Modernismo en sus edificios.
En realidad, la Casa Lleó-Morera no se construye desde cero, sino que es el resultado de la reforma de otra anterior, la Casa Rocamora, edificada en el año 1864. Con este proyecto, Domènech i Montaner ganó el primer premio del concurso de arquitectura que organizó aquel año el ayuntamiento de la ciudad. Pero el edificio no siempre pasó por tan buenos momentos.
Con el paso del tiempo...
Durante años, sobre todo a mediados del siglo XX, cayó en un estado de semi-olvido y sufrió distintos ataques en época de la guerra Civil y la posguerra. A consecuencia de estas agresiones se destruyeron unas extraordinarias esculturas en forma de ninfa obra de otro artista catalán destacado, Eusebi Arnau.
Sin embargo, hay una anécdota que explica porqué no llegaron a perderse del todo. El portero de la casa, cuando vio el ataque que había sufrido el edificio recogió las esculturas que aún habían podido salvarse. Un tiempo más tarde, el mismo Salvador Dalí se interesó por ellas y consiguió comprárselas por lo que hoy serían 30 €. Actualmente, una de estas esculturas puede verse en el Museo Dalí de Figueres, en la provincia de Girona.
En el año 1992 comenzó la restauración del edificio para recuperar los elementos perdidos y asegurar su conservación. Esto ha hecho que hoy pueda mantenerse en perfecto estado. Sin embargo, aunque su interior es uno de los mejores conjuntos modernistas de la ciudad, la Casa Lleó-Morera es de titularidad privada y no puede visitarse. Lo que sí está asegurado es pasar un buen rato contemplando todos los detalles de la fachada, desde arcos medievales, a hadas legendarias pasando por bustos y la representación de figuras de mujer.
Toda la ornamentación del edificio, tanto en la fachada como en el interior, expresa la sensibilidad de aquel entonces y recuerda, muchas veces, la atmósfera wagneriana. Hay que tener en cuenta que, en 1902, cuando empieza a construirse la casa, Richard Wagner era el músico de moda entre los burgueses catalanes, los mismos que apuestan por el Modernismo en sus edificios.
En realidad, la Casa Lleó-Morera no se construye desde cero, sino que es el resultado de la reforma de otra anterior, la Casa Rocamora, edificada en el año 1864. Con este proyecto, Domènech i Montaner ganó el primer premio del concurso de arquitectura que organizó aquel año el ayuntamiento de la ciudad. Pero el edificio no siempre pasó por tan buenos momentos.
Con el paso del tiempo...
Durante años, sobre todo a mediados del siglo XX, cayó en un estado de semi-olvido y sufrió distintos ataques en época de la guerra Civil y la posguerra. A consecuencia de estas agresiones se destruyeron unas extraordinarias esculturas en forma de ninfa obra de otro artista catalán destacado, Eusebi Arnau.
Sin embargo, hay una anécdota que explica porqué no llegaron a perderse del todo. El portero de la casa, cuando vio el ataque que había sufrido el edificio recogió las esculturas que aún habían podido salvarse. Un tiempo más tarde, el mismo Salvador Dalí se interesó por ellas y consiguió comprárselas por lo que hoy serían 30 €. Actualmente, una de estas esculturas puede verse en el Museo Dalí de Figueres, en la provincia de Girona.
En el año 1992 comenzó la restauración del edificio para recuperar los elementos perdidos y asegurar su conservación. Esto ha hecho que hoy pueda mantenerse en perfecto estado. Sin embargo, aunque su interior es uno de los mejores conjuntos modernistas de la ciudad, la Casa Lleó-Morera es de titularidad privada y no puede visitarse. Lo que sí está asegurado es pasar un buen rato contemplando todos los detalles de la fachada, desde arcos medievales, a hadas legendarias pasando por bustos y la representación de figuras de mujer.
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