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Una mañana una mujer de nuestro equipo de limpieza llegó para limpiar un apartamento. El cliente abrió la puerta, un hombre corpulento vestido con una bata. Ella casi no le oyó por encima de la música: ópera, a un volúmen ensordecedor.
-¡Estoy ensayando!- gritó él, -¡Tengo una actuación esta noche!-
Ella le preguntó si quería que volviera más tarde. El dijo que no, que entrase, por favor. ¿La música le molestaba? No, que va, le aseguró ella, no le molestaba para nada. Ella sabía lo importante que eran los ensayos.
-¿Cantas?- preguntó él, sorprendido.
Ella le dijo que cantaba cumbia con un grupo colombiano. El cantante de ópera se quedó fascinado. Apagó la música y la preguntó si le podía cantar algo. Ella sentía algo de verguenza, además de estar nerviosa. Estaba acostumbrada a cantar delante de un público, pero ésto era diferente e incómodo. Pero él insistió.
-Si cantas algo, yo también cantaré- ofreció.
Ella decidió que no se podía peder un momento tan absurdo y aceptó. Cantó una de sus canciones favoritas. El se quedó impresionado. Fiel a su promesa, él cantó la pieza que estaba ensayando cuando ella llegó. Disfrutó tanto del intercambio musical, que la invitó a ver su actuación en el Teatre Liceu.
Supongo que lo que dicen sobre la música siendo un puente entre las culturas es verdad. Lo mismo se podría decir de otras formas de expresión artística. Barcelona es un imán para las personas creativas, desde artistas consagrados como Woody Allen, Cirque de Soleil o músicos que llenan el Palau Sant Jordi a cineastas independientes, acróbatas alternativos, bandas emergentes, pasando por pintores, actores, poetas, escritores y muchos más. Incluso nuestro propio equipo tiene un don por los artes. Y los que carecemos de un talento creativo tenemos un gran aprecio por el arte. Por lo tanto nos encanta cuando personas creativas optan por quedarse en nuestros apartamentos. Además de cantantes de ópera, hemos alojado a artistas de flamenco, compañías de danza, grupos de teatro, actores y directores de cine, producciones cinematográficas y todo el equipo de peluquería y maquillaje de un gran espectáculo de teatro. Hemos alquilado una casa rural a un programa televisivo escandinavo - una versión nórdica de Gran Hermano - y alojado al equipo técnico, de unas 40 personas, en otra acomodación cercana. En el mundo del espectáculo los apartamentos turísticos gozan de mucha popularidad. En una habitación de hotel, por lo grande o lujoso que sea, uno puede sentirse claustrofóbico y solo a largo plazo. Si vas a pasar dos meses o más en una ciudad es importante tener un espacio propio donde sentirse como en casa, un lugar donde volver al final del día y descansar con toda la intimidad que te ofrece un hogar. Se puede cocinar, invitar a amigos para tomar una copa, pasar un rato tranquilo haciendo sus cosas. ¡Incluso se puede decorar el piso! Un espacio privado, pero con la ventaja de tener un equipo a mano para ayudar con cualquier cosa, que cuida del bienestar y confort del cliente y asegura que el apartamento queda limpio y bonito.
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